Escrito por Tendenzias

Pierde media nariz por una rinoplastia mal practicada

rita

Rita Payton tiene 34 años y un sueño desvanecido. Esta británica quería mejorar su aspecto con una rinoplastia, para la cual acudió a una clínica de confianza de la cual no consiguió el resultado esperado. Tras esta, perdió media nariz, obteniendo un resultado deforme por una mala práctica.

“Después de haber sido anestesiada, me desperté en medio de la noche. Sentía como si me fuera a morir porque había mucha sangre en la parte posterior de mi garganta. Como no había nadie me levante y fui al baño. Allí me miré en el espejo y vi que tenía la cara llena de sangre. Parecía que me habían cortado la punta de la nariz” (…) “cuando llegué a casa mi hijo Kaleb tenía tanto miedo de mi que no se sentaba a mi lado, ni me dejaba que le abrazara ni que me durmiera junto a él en la cama”.

(…)”La gente siempre me preguntaba si había sido atacada por un perro o si había tenido un accidente de coche. Yo estaba demasiado avergonzada como para decir la verdad. Era como si alguien hubiera robado mi vida”.

Esta mala práctica le produjo un trauma a Rita, llevándole a perder el trabajo y no siendo capaz de jugar con su hijo pequeño, el cual notaba que le extrañaba por su cambio de aspecto.

La gravedad del asunto no sólo reside en una mala praxis, sino en que además, no existía vigilancia ni cuidados postoperatorios por parte de ningún médico. Rita se encontró con el problema ya desde el hospital y pese a ello, no encontró a nadie a quien acudir. Pese a los evidentes problemas que esta paciente presentaba, fue dada de alta con prescripción de antibióticos y paracetamol. Días después el cirujano le daba como única respuesta que esperase para ver el resultado.

Al cabo de seis meses ya había pasado el tiempo suficiente para saber que la intervención no había ido bien y que su aspecto no podía dar un giro. La nariz estaba sanando pero las secuelas estéticas y funcionales estaban ahí. Un agujero en la punta de la nariz y las fosas nasales deformadas lo revelaban. Ante esto, el médico que la operó, le propuso inyectar rellenos para estirar la piel y bloquear los orificios, algo a lo que Rita accedió por no tener dinero para confiar en otro médico. Pese a este nuevo tratamiento, el problema no se solucionó.

Finalmente, Rita decidió hacer público su caso, y tomar medidas legales. La cirugía a la que se debe someter ahora Rita es muy compleja, y seguramente se necesitarán varias intervenciones. Solo un cirujano plástico, con mucha experiencia y habilidad y responsabilizado con su trabajo, incluyendo tanto la intervención como el postoperatorio, podría mejorar su problema.

Fuente | Periodista Digital

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